El Monopoly de Bojous S.L.

BOJOUS S.L. RETIRA LES DENÚNCIES
Ca l’Espina, edifici okupat el passat gener al Carrer Astúries 12, al barri de Gràcia, es troba sota amenaça de desallotjament. Ens enfrontem a un procés judicial per un edifici que estava abandonat i descuidat, en el que un dels pisos estava cobert per un metre d’escombraries i deixalles. Davant d’aquesta amenaça, la nostra petició és clara: que la propietària, la immobiliària Bojous S.L., retiri la denúncia.

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Pandemía, confinamiento, Estado de Excepción crisis y reestructuración capitalista…

Pandemía, confinamiento, Estado de Excepción crisis y reestructuración capitalista…
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¿Confinamiento o estado de excepción?

Coronavirus ¿Provocados, consentidos?
¿Está enferma la Tierra por la contaminación y desforestación?
¿Aprovecharan para poner en práctica nuevas tácticas de control social? ¿Con nuevas tecnologías de represión preventiva?
¿Cuántos millones de personas mueren al año por muertes no naturales evitables?
¿Los recortes, privatizaciones, leyes sanitarias ¿Han beneficiado o perjudicado en esta pandemia?
¿Ha afectado por igual a los ricos que a los pobres?
¿Los políticos son gilipollas o criminales?
¿Las personas tienen miedo, están en babia o …?
¿Con esta nueva normalidad, la exclusión, CIES, cárceles, se harán más punzantes o darán limosnas para paliarlas?
¿Servirá la “pandemia” para hacer más reformas laborales, recortes en sanidad, enseñanza… pedir más sacrificios a los trabajadores y ciudadanos para pagar su crisis capitalista?
¿Los ERTES, IMV y otras limosnas servirán para paliar la miseria o para crear más sumisión y dependencia del Estado?
¿Las nuevas tecnologías se van a utilizar para trabajar menos, trabajando todos, o para continuar excluyendo, explotando, reprimiendo y consumiendo más y más?
¿Se podría asegurar un ingreso mínimo garantizado de 1200 euros, más cubrir cargas familiares, para todas las personas en edad de trabajar y que se les impida el acceso a un puesto de trabajo?
¿Ante todo esto que hacemos, seguiremos pidiendo al Estado que nos proteja o tomamos las riendas de nuestras vidas?

19 de julio Charla-Debate
18:30 horas en c/Joaquín Costa, 34

CNT-AIT Catalunya

“No puedo respirar”.

“No puedo respirar”
Claudio Albertani
No le decimos al mundo: «Termina con tus luchas, pues
son estúpidas; te daremos la verdadera consigna de lucha».
Nos limitamos a mostrarle al mundo por qué está luchando en verdad,
y la conciencia es algo que tiene que adquirir, aunque no quiera
Karl Marx, 1843
Escribía Guy Debord en el número 10 de la revista Internationale
Situationniste, acerca de la revuelta de Watts, en 1965: ¿quién ha salido en
defensa de los insurgentes de Los Ángeles, en los términos que ellos merecen?
Vamos a hacerlo nosotros. Dejemos que los economistas lloren sus veintisiete
millones de dólares perdidos, los urbanistas uno de sus más bellos
supermercados disuelto en humo y el cardenal Mclntyre a su sheriff abatido;
dejemos que los sociólogos se quejen del absurdo y la ebriedad de la revuelta.
Los excesos de Los Ángeles, continuaba Debord, no eran un error
político de los negros, lo mismo que la resistencia armada del POUM y de los
anarquistas en Barcelona, en mayo de 1937, no fue una traición a la guerra
antifranquista. La revuelta de Watts fue un grito contra la sociedad del
espectáculo y el mundo de la mercancía, una protesta contra la vida inhumana.
Las autoridades de California lo entendieron perfectamente al proclamar “el
estado de insurrección”. Más allá de los saqueos, los negros ponían sobre el
tapete el problema de la vida en la época oscura del totalitarismo tecnológico.
En la sociedad actual, ese mismo totalitarismo se ha vuelto más
insidioso y más absoluto, tanto en el norte como en el sur del planeta. Y sin
embargo, mientras gran parte de la humanidad dormita, aterrorizada por el
espantajo del coronavirus, van surgiendo noticias alentadoras, en el lugar más
inesperado. A escasos diez días del cruel asesinato de George Floyd, en
Minneapolis, en el norte del país, las calles de 140 ciudades de Estados
Unidos, están tomadas por multitudes enardecidas que incluyen gentes de
todos los colores: negros, en primer lugar, pero también blancos, asiáticos,
latinos, emigrantes ilegales, jóvenes y no jóvenes, militantes experimentados y
gentes de a pie. (más…)

Coronavirus, su relato

Este virus o mejor dicho su actual gestión por parte de los Estados ha acabado
organizando, con gran rapidez, nuestra vida cotidiana, la vida cotidiana de gran parte
de los habitantes de la Tierra. Con el mismo virus podía haber sido de otra manera.
Con otro relato, con otra salida televisiva otro hubiera sido su impacto en la vida de las
gentes. Las gripes que padecemos anualmente, sus virus, sus muertos no salen por la
televisión. El coronavirus no se ha movido de ella y desde ella se ha arropado una
gestión que viene a modificar nuestra vida. Una gestión de la muerte viene a modificar
la vida.
La pantalla ha sido la que ha articulado toda la propaganda. Propaganda que no
pretende tanto modificar las ideas –puedes opinar lo que quieras sobre el coronaviruscomo provocar una acción, lograr un mismo proceder –lo que se ha conseguido.
Tan rápido como su implantación ha ido nuestro apego, nuestro acostumbrarnos a
ello. Somos seres maleables, nos acostumbramos a todo. La costumbre, lo ya hecho
nos envejece. Nos hemos acostumbrado a la nueva situación, tan contraria a nuestro
modo de ser: seres sociales, con un cuerpo relacional, y la actual gestión del
coronavirus dicta precisamente el alejamiento social. Evitar al otro, marcar distancias,
todos a casa, precisamente lo opuesto a nuestras redes de solidaridad.
No sabemos cómo afectarán estas nuevas maneras de comportamiento relacional,
caras tapadas, guantes, y la transmisión en los niños de los temores de los adultos.
¿Dónde queda la seguridad física y afectiva que hasta ahora ofrecían nuestras
relaciones a través del cuerpo a cuerpo?
Con la gestión de la pandemia se ha modificado la vida cotidiana y la vida política. El
Estado cada vez menos político y más despótico, es decir sin estructuras
parlamentarias, sin división de poderes: sociedades cada vez más autoritarias. La razón
económica se ha impuesto a la política que se dobla en asistencial, para tener en pié la
fuerza de trabajo necesaria aún para la reproducción capitalista.
Lo que distingue la epidemia causada por el coronavirus de las epidemias gripales que
padecemos todos los años es su fácil contagio y su salida en pantalla. Su gestión por
parte de las autoridades científicas, sanitarias, políticas, económicas, convertidas en
soberanas, ha desplegado el alejamiento social cuando somos precisamente seres
sociales. Introduce el miedo en las relaciones personales y el pánico en las relaciones
sociales.
La gestión del coronavirus discute lo más esencial de nuestro ser social. El
confinamiento desfuncionaliza las formas que sostienen nuestra sociabilidad. Por
ejemplo una librería, si no puedes entrar y mirar y tocar un libro, deja de ser una
librería, pierde su función. Igual, por ejemplo, una tienda de ropa si no puedes
probarla. Una escuela deja de serlo si no prima en ella la relación con el otro, la
socialización sobre el aprendizaje. Tomar un vaso deja de serlo si no brindas con el
otro/a.
La nueva normalidad, en lo esencial vieja como el capital, viene a modificar nuestra
vida cotidiana. Empieza por una mayor predisposición a la vigilancia y al control,
cuando la supervivencia se ha convertido en indiscutible, cuando salvar la Economía se
ha convertido en prioridad.
La nueva normalidad se vislumbra entre una lucha por el mantenimiento de una
cotidianidad avistada: menos coches en la ciudad, menos polución, más solidaridad… Y
la arrogancia del 5G, el internet de los objetos, un paso más hacia la inhumanidad.
Muchas preguntas genera esta nueva situación, ¿Cómo transformar esta perplejidad y
esta imprevisibilidad en nuevas oportunidades para un cambio real a nuestro favor?
Desde la calle, 15 mayo 2020

Coronavirus, una gestión.

Nunca hemos hablado tan bien, tan acertadamente del Estado como ahora hablando
tan mal acerca de su gestión de la llegada letal del coronavirus. Las palabras que
acompañan su gestión de la pandemia -declaraciones, ruedas de prensa, entrevistas,
informativos- exhiben un desconocimiento e improvisación culpables.
La inutilidad vivida del Estado llega al límite en la actual gestión de la pandemia. A falta
de verdad sobre el coronavirus, viene el discurso mediático y cuando el discurso no
aguanta llega la mentira.
Mentira sobre sus causas, naturales dicen, cuando son históricas, fruto de nuestra
sociedad tecnocapitalista: industrialización de la cadena alimenticia, gran movilidad,
destrucción del medio ambiente, cambio climático… Mentira sobre el Estado
asistencial, el mejor del mundo decían y que ha resultado insuficiente, siendo
nosotros, la gente, los que, en muchos casos, nos hemos hecho cargo del daño y
sufrimiento ajeno.
Mentira sobre la apuesta del gobierno catalán por la salud del “pueblo de Cataluña”
aún en contra de la Economía, llamando a la “huelga general”: discurso de dos días
pues pronto acuden a las órdenes de la razón económica, para convertirlo en un
lookcaut parcial. Huelga general y lookcaut confundidos. Mentira cuando alardean
tener el pueblo más responsable y obediente, cumpliendo a rajatabla la orden de
“quedarse en casa” y luego la multa viene a cerrar este idilio. Y, por si fuera poco, nos
piden la delación del vecino.
¿Qué nos quieren? Nos quieren sumisos, obedientes y, los que no sobramos, nos
quieren productores, productores de plusvalía, productores de valor, activos
colaboradores en la reproducción social. Pues esta es la finalidad del sistema que aún
nos rige: sistema de producción de mercancías, que intenta convertir todo en
mercancía, en este caso, tanto al virus como a la vacuna.
Probar nuevas formas de organización del trabajo (trabajo en casa), nuevas formas de
movilidad, nuevas formas de consumo, nuevas formas de control… pero sobre todo
probar nuestra resistencia, nuestro grado de sumisión.
El negocio del miedo
Difícil entender la rapidez con que una orden de confinamiento dada por un gobierno
que, por otra parte, no nos merece ninguna credibilidad pueda ser tan
inmediatamente secundada, sin discusión alguna. Aparece el miedo.”El miedo es el
mensaje” escribíamos, ingenuos, por las paredes hace unos años. Ingenuos, pues poco
podíamos imaginar lo acertado de su verdad pocos años después, ahora con el
desenlace de la pandemia. Con el miedo consiguen ponernos en fila (como en fila nos
poníamos de pequeños a la voz gritona del maestro). Con el miedo hacen que el otro
sea alguien a evitar como posible transmisor del coronavirus, virus que ataca lo más
central de nuestra condición humana, nuestro ser social.
Miedo que se convertirá en negocio para algunos – todo el ámbito de la producción
entorno a la vigilancia y a la represión -; en aceptación de las condiciones de trabajo y
las condiciones de vida para la mayoría.
La sociedad que viene
Leemos el futuro como porvenir, por venir a modificar este mundo a nuestro favor,
rechazando la nueva normalidad que garantiza la continuación de lo que hay. Futuro
que estamos construyendo hoy, con el impulso de las redes solidarias en este difícil
Estado de alarma, con el ejercicio de la ayuda mutua y la solidaridad. Solidaridad no
retórica, como retórica es hoy, igual que la democracia, en boca de cualquier gobierno.
“La nostra arma és la solidaritat” no es algo retórico, no es solamente nuestro grito en
las “manis”, es nuestra forma de relacionarnos.
En este confuso confinamiento hemos reactualizado la crítica al trabajo y la crítica al
actual modelo productivo, la crítica al consumo consumista, hemos vivido una ciudad
sin polución, sin coches… No queremos, ya des-confinados, en todo esto volver atrás;
queremos que la actual excepción sea la regla. Aprovechemos esta situación de crisis
de la relación social capitalista para levantar un mundo a nuestra manera, sin que sea
el dinero el que lo mueva y el Estado el que lo garantice, continuando con la lucha por
la autonomía, por la auto-organización, para construir otra relación social, ya no
capitalista.
Desde la calle, 20 abril 2020

MONÓLOGO DEL VIRUS

« He venido a parar la máquina cuyo
freno de emergencia no encontrabais »
paru dans lundimatin#, le 27 mars 2020
Dejad de proferir, queridos humanos, vuestros ridículos
llamamientos a la guerra. Dejad de dirigirme esas miradas
de venganza. Apagad el halo de terror con que envolvéis mi
nombre. Nosotros, los virus, desde el origen bacteriano del
mundo, somos el verdadero continuum de la vida en la
tierra. Sin nosotros, jamás habríais visto la luz del día, ni
siquiera la habría visto la primera célula. (más…)

Coronavirus, una lectura.

Nunca tuvimos tanta razón, nunca dijimos tanta verdad como cuando en
manifestación organizada contra la política sanitaria dictada por el gobierno,
marchábamos por la avenida Meridiana, camino de plaza Cataluña, gritando
compasadamente: “retallar en sanitat és assessinar”; “recortar en sanidad es
asesinar”.
Los recortes que en Sanidad se llevaron a cabo el 2013 tienen hoy su mortal
consecuencia: los hospitales están saturados, faltan camas, personal sanitario, …para
responder a la embestida del coronavirus sea cual sea su procedencia, su
intencionalidad, su finalidad, llegando al borde del triaje: ¿cual salvamos de los tres?
No es la primera vez que una plaga parecida –parecida por su magnitud– nos visita: la
peste, y más cerca en el tiempo y con menor intensidad, la gripe porcina, aviar, vacas
locas,… llevando cada una su especificidad a cuestas, su marca.
Al comienzo de la industrialización, el trabajo en talleres insalubres propiciaba la
epidemia pulmonar tuberculosis. Hoy las características sobresalientes de nuestras
sociedades –gran movilidad, obligado consumo, tratamiento industrial de la cadena
alimenticia,… explican la pandemia que estamos sufriendo, también en el ámbito
respiratorio, en este final de ciclo de la industrialización capitalista: se cierra el círculo.
El tratamiento del gobierno aquí ha sido y es patético: a la falta de recursos
hospitalarios se añade desde la Generalitat su discurso: se discute la política emanada
del gobierno central, la culpa es de Madrid, otra vez “el procés”, la vieja cantinela que
nada explica, o todo.
Después del percance –inducido y no-, todos sacan provecho: las empresas
farmacéuticas, los ensayos de represión por parte del Estado, la gestión de las calles
por lo militar, el propiciar el cambio de libertad por seguridad siguiendo, “La Leyenda
del Gran Inquisidor”, dejando nuestra seguridad en sus manos.
También nosotros/as podríamos sacarle provecho. Lo que no tienes es lo que deseas.
La falta hoy de proximidad, el alejamiento social ahora impuesto, nos hace desearla.
Proximidad que se desdobla en solidaridad, en cuidarnos nosotros/as de nosotros/as
mismos/as. La falta de autonomía que representa nuestra aceptación, sin discusión, de
la orden de confinamiento, nos hace, con más fuerza, desearla. Autonomía que se
desdobla en autogestión generalizada, en asambleas soberanas, en redes en las que
manda la diversidad y el apoyo mutuo.
Que esta inesperada visita mortal nos sirva también para entender mejor este mundo
absurdo y ya caduco, para precipitar su caída y para levantar otro, más humano.
Desde la calle, 25 marzo 2020

Control sanitari: des de la historia clínica electrònica, fins el tatuatge quàntic del Bill Gates.

1.-CAT
2.-CAST

Hi va haver un moment històric en que la medicina va deixar de ser un servei per les elits, fins llavors els metges no tractaven a la gent comuna, aquesta es guaria mitjançant herbolàries, curanderos, barbers… la generalització de l’atenció “medica” coincideix amb l’aparició dels hospitals, dels centres d’acumulació de persones malaltes, desposseïdes i marginades (als hospitals a més de “malalts” es “recollien” orfes, bojos, dones del carrer, ancians, leprosos…), els hospitals tenien un fort comportament carcerari i estaven vinculats generalment a l’església, ben aviat, però trobem cogestions amb els municipis, l’estigma carcerari va durar fins ben entrat el segle XX i encara ara en conserva trets.
Es en aquest moment en que es comença a desenvolupar el concepte de “salut pública” com una funció dels governants que ja no està vinculada directament a la malaltia, sinó a vetllar per tota la població. L’hospital es segrega en diverses institucions. És curiós que al fundar-se l’Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona el 1401 va procedir de la fusió de 6 hospitals barcelonins, i com al llarg dels segles XVII i XIX es van segregant cases de caritat i manicomis. (más…)

Comunicado de Gabriel Pombo Da Silva.

A raíz de la imposibilidad, ahora más que nunca, de escribir un comunicado que -a causa de la intervención de las comunicaciones- pueda salir de la cárcel donde lo tienen secuestrado, Gabriel quiso que se seleccionaran unas palabras -extraídas desde las ultimas cartas- para convertirlas en un texto dirigido a todxs lxs que lo quieran leer. Las cartas en cuestión, llegadas con extremo retraso, tienen fechas que abarcan unas semanas: desde el 11 de Abril hasta el 20 de Mayo (esta última es la única escrita en la cárcel de Badajoz donde actualmente se encuentra preso nuestro compañero). (más…)