Coronavirus, una gestión.

Nunca hemos hablado tan bien, tan acertadamente del Estado como ahora hablando
tan mal acerca de su gestión de la llegada letal del coronavirus. Las palabras que
acompañan su gestión de la pandemia -declaraciones, ruedas de prensa, entrevistas,
informativos- exhiben un desconocimiento e improvisación culpables.
La inutilidad vivida del Estado llega al límite en la actual gestión de la pandemia. A falta
de verdad sobre el coronavirus, viene el discurso mediático y cuando el discurso no
aguanta llega la mentira.
Mentira sobre sus causas, naturales dicen, cuando son históricas, fruto de nuestra
sociedad tecnocapitalista: industrialización de la cadena alimenticia, gran movilidad,
destrucción del medio ambiente, cambio climático… Mentira sobre el Estado
asistencial, el mejor del mundo decían y que ha resultado insuficiente, siendo
nosotros, la gente, los que, en muchos casos, nos hemos hecho cargo del daño y
sufrimiento ajeno.
Mentira sobre la apuesta del gobierno catalán por la salud del “pueblo de Cataluña”
aún en contra de la Economía, llamando a la “huelga general”: discurso de dos días
pues pronto acuden a las órdenes de la razón económica, para convertirlo en un
lookcaut parcial. Huelga general y lookcaut confundidos. Mentira cuando alardean
tener el pueblo más responsable y obediente, cumpliendo a rajatabla la orden de
“quedarse en casa” y luego la multa viene a cerrar este idilio. Y, por si fuera poco, nos
piden la delación del vecino.
¿Qué nos quieren? Nos quieren sumisos, obedientes y, los que no sobramos, nos
quieren productores, productores de plusvalía, productores de valor, activos
colaboradores en la reproducción social. Pues esta es la finalidad del sistema que aún
nos rige: sistema de producción de mercancías, que intenta convertir todo en
mercancía, en este caso, tanto al virus como a la vacuna.
Probar nuevas formas de organización del trabajo (trabajo en casa), nuevas formas de
movilidad, nuevas formas de consumo, nuevas formas de control… pero sobre todo
probar nuestra resistencia, nuestro grado de sumisión.
El negocio del miedo
Difícil entender la rapidez con que una orden de confinamiento dada por un gobierno
que, por otra parte, no nos merece ninguna credibilidad pueda ser tan
inmediatamente secundada, sin discusión alguna. Aparece el miedo.”El miedo es el
mensaje” escribíamos, ingenuos, por las paredes hace unos años. Ingenuos, pues poco
podíamos imaginar lo acertado de su verdad pocos años después, ahora con el
desenlace de la pandemia. Con el miedo consiguen ponernos en fila (como en fila nos
poníamos de pequeños a la voz gritona del maestro). Con el miedo hacen que el otro
sea alguien a evitar como posible transmisor del coronavirus, virus que ataca lo más
central de nuestra condición humana, nuestro ser social.
Miedo que se convertirá en negocio para algunos – todo el ámbito de la producción
entorno a la vigilancia y a la represión -; en aceptación de las condiciones de trabajo y
las condiciones de vida para la mayoría.
La sociedad que viene
Leemos el futuro como porvenir, por venir a modificar este mundo a nuestro favor,
rechazando la nueva normalidad que garantiza la continuación de lo que hay. Futuro
que estamos construyendo hoy, con el impulso de las redes solidarias en este difícil
Estado de alarma, con el ejercicio de la ayuda mutua y la solidaridad. Solidaridad no
retórica, como retórica es hoy, igual que la democracia, en boca de cualquier gobierno.
“La nostra arma és la solidaritat” no es algo retórico, no es solamente nuestro grito en
las “manis”, es nuestra forma de relacionarnos.
En este confuso confinamiento hemos reactualizado la crítica al trabajo y la crítica al
actual modelo productivo, la crítica al consumo consumista, hemos vivido una ciudad
sin polución, sin coches… No queremos, ya des-confinados, en todo esto volver atrás;
queremos que la actual excepción sea la regla. Aprovechemos esta situación de crisis
de la relación social capitalista para levantar un mundo a nuestra manera, sin que sea
el dinero el que lo mueva y el Estado el que lo garantice, continuando con la lucha por
la autonomía, por la auto-organización, para construir otra relación social, ya no
capitalista.
Desde la calle, 20 abril 2020

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s