17/08/2019 EL RACISMO QUE NO HACE GRACIA

Este viernes en los titulares de las noticias de los periódicos más masivos de España se
leían noticias que nos criminalizaban y acusaban de hechos que no cometimos. Se nos
asociaba con grupos de "extrema izquierda", con grupos independentistas o españolistas y
nos acusaban de ser violentos, conflictivos y "una amenaza para la convivencia". Todo un
despliegue de imaginarios racistas al servicio de un fin político previsible y que como
migrantes de esta ciudad, conocemos al dedillo: criminalizar a los migrantes que toman
espacios.

No vamos a negar que somos un caramelo político: okupas, migrantes y personas
racializadas que se organizan autónomamente y que hacen cosas tan molestas para la
sociedad catalana como "criticar su racismo". Sabemos que usarnos en este contexto
político de persecución y violencia que hay hacia diferentes colectivos migrantes, desde los
compañeros manteros que resisten en las calles o jóvenes mal llamados MENAS, es
estrategia para que las autoridades se laven la cara y la sociedad catalana obtenga su dosis
de racismo habitual.

En un contexto tan sagrado como Las Fiestas de Gràcia se da una situación ideal para el
mejor periodista de prensa amarilla: ''ataque violento a vecinos del barrio que solo estaban
preparando un ambiente familiar y festivo''. No somos ingenuas: llevamos años viviendo en
esta ciudad y sabemos lo que es el racismo porque nosotras y nuestras compañeras lo
vivimos a diario. No es victimismo, es nuestra realidad. Sabemos lo que es ser ciudadano
de segunda o tercera, sabemos que para esta sociedad somos objetos más que sujetos
políticos. Seremos siempre una excusa para sus males sociales, porque nunca seremos
"bienvenidos", a no ser que sea a fuerza de integrarnos sumisamente como ellos manden y
ordenen.

Estábamos haciendo un evento en nuestro espacio, abierto a personas migrantes y a
quienes desearan, vendiendo comida, poniendo música entres niñas, familias, jóvenes y
quienes desearan estar. Es decir, lo mismo que estaban haciendo ellos. No escucharon
nuestra versión y reclamaron responsables acompañados de furgonas de policías detrás.
Policías que al llegar comenzaron a identificar a quien las vecinas señalaran con el dedo.
Una de ellas, que no había participado de los hechos, fue identificada por perfil racial. Se
tuvo que interpelar a los vecinos sobre esta situación para que 'intercedieran' y solo
escuchando su palabra lo dejaron ir.

Comunicamos a los vecinos que como Nueva Usurpada no habíamos organizado la acción
que acababa de ocurrir ni habíamos participado en aquello por lo que nos acusaban, es
más, sabían que los miembros de la casa estábamos dentro trabajando. Los vecinos
aprovecharon para sacar fotos de nuestras compañeras y compartirlas a la prensa más ruin,
bajo titulares de pura incitación al odio, exponiendolas, a costa de su integridad y derechos
legales más básicos. Y a pesar de que nos dijeran que habían entendido que no lo hicimos
nosotros y hablar de una ''gestión'' futura entre los vecinos de la plaza, igual dieron el
nombre y la dirección del espacio a los medios, exponiendo públicamente a aquellas que
militamos en la Nueva Usurpada, a la familia y personas que habitan e intentan hacer vida
en este barrio y que nada tuvieron que ver con lo ocurrido en la plaza. Muchas personas
(migrantes y racializadas) y grupos afines visitan puntualmente este espacio, lo viven y
construyen diariamente. Es un espacio abierto. Pero tanto la prensa y los vecinos nos han
leído a todos los que circulamos por él como "de la misma calaña", como un gran grupo
donde todos hacemos, pensamos y accionamos de forma monolítica. No somos portavoces
de todos los migrantes, ni de todos los okupas ni de todos los antirracistas.

Entendemos la rabia de les compañeres que, espontáneamente, comenzaron a interpelar
con gritos de "esto es racismo" el decorado de la plaza. Desde el colectivo organizador del
evento se había decidido organizar nuestra rabia dos días antes para dar una respuesta a
un decorado que nos pareció como mínimo caricaturesco, insultante y racista. Planificamos
manifestar nuestras posturas con un taller de pancartas abierto a todo aquel que quisiera
participar, porque ceder un minuto en un micro abierto no es un espacio de diálogo.
Durante meses los miembros de la asociación de vecinos de plaza del nord trabajaron en un
decorado para "conocer nuevos mundos" y visibilizar la pluralidad sin contar con una gran
parte de las vecinas que encarnamos esa "pluralidad". En poco tiempo entendimos que un
diálogo iba a ser muy difícil si no reconocían el racismo, si rechazaban y negaban
contundentemente la posibilidad de que en nuestros barrios nos han criado con racismo, si
seguían entendiendo el racismo como una especie de tabú del que no hay que hablar. Los
miembros de la asociación de vecinos saben lo injusto que está siendo ponernos en el
centro del foco mediático acusándonos de incívicos, violentos, ilegales, y una larga lista de
lo que consideran "los otros radicales".

Tampoco reconocerán que días antes de que empezaran las fiestas, una de nuestras
compañeras fue increpada de forma violenta por una de las vecinas de la Plaça del Nord, al
estar su bebé jugando en la plaza tocando los decorativos. Al reaccionar nuestra
compañera por el trato recibido, otros vecinos se sumaron y la situación fue tan tensa que le
jalaron del brazo haciéndole daño. Ese día sí hablamos con los vecinos, por la agresión a
una madre con su bebé y por nuestro profundo desacuerdo con el decorado.
El vínculo entre los hechos y el proyecto Nueva Usurpada fue inmediato para los medios,
nadie se cuestionó, nadie se preguntó por quiénes habitan y participan en ese espacio.
Somos un espacio activado por personas migradas y racializadas que nada pintan en el
barrio de Gràcia, es cierto. No som "veïns de tota la vida". Hemos llegado desde territorios
ocupados y estamos luchando por ganar un espacio de autorrepresentación digna en un
barrio muy poco diverso con un acelerado proceso de gentrificación que expulsa a las
vecinas. Hemos querido desde el comienzo que las personas migradas tengamos un
espacio donde tejer comunidad dentro del barrio, donde hacer redes de apoyo, donde
encontrar una alternativa a una economía y una legalidad que nos expulsa y nos impide
trabajar o alquilar.

'' SOLO ERA UN HOMENAJE''

Cada día evidenciamos actos racistas que no se condenan porque se leen como homenaje,
visibilización, filantropía o incluso como justicia. Cada día, en Alcoi, en Castelldefels, en el
Masnou, en Xirivella, en Gràcia. Esta sociedad y sus estructuras sociales son sólidamente
coloniales y racistas y está más que normalizada esa violencia. Desde la vida cotidiana
hasta las leyes de estado.

Hablamos de una sociedad que hace poco menos de un siglo tenía zoos humanos con
indígenas y africanes en jaulas. Una sociedad que celebra el 12 de octubre como el
descubrimiento de nuevos mundos. Colón, luce esplendoroso en lo alto del cielo de esta
ciudad catalana, señalando a las ''Américas''. Una sociedad que luce los símbolos del
genocidio a los pueblos indígenas sin pudor. Y que está construida, como todas las
ciudades europeas, a partir de las riquezas coloniales extraídas durante siglos.

Nos preguntamos si no hubiera sido más coherente hacer esa reserva indígena en la Plaza
de la Virreina, en homenaje a la esposa del Virrei Amat, un virrei catalán del s. XVII que
administró la plata de las minas de Potosí, y que reprimió al pueblo mapuche (pueblo que
sigue luchando contra la represión del estado chileno, estado de fuerte herencia española y
colonial) y muchos otros pueblos indígenas del norte al sur que se levantaron ante el
colonialismo europeo. La reserva indígena también tendría mucho éxito en las calles,
barrios y pueblos donde aún se homenajea a los indianos y esclavistas; aquellos señores
catalanes, que durante el s.XIX iban a probar suerte a las Américas y a África a
enriquecerse con el tráfico de esclavos.

Sabemos que la figura del "indio" es una caricatura perfecta. La mayoría de ese imaginario
viene de Estados Unidos y su genocidio a los pueblos del norte. La producción cultural
americana, sobretodo mediante el cine, reduce a los pueblos indígenas a lo mismo que las
decoraciones ''Reserva del Nord'' en la Plaça del Nord y ''John White un petit indi'' en la calle
Joan Blanques de Baix: tipis, flechas, plumas, danzas de lluvia y bailes al fuego. Guerras
campales donde los colonos siempre ganan a los indios. Los más pequeños se inician en
este imaginario con películas como Pocahontas (pelicula que esta dentro de la
programación de las fiestas), un imaginario colonial sobre lo indígena, reduciendo la cultura
e historia de un pueblo a un disfraz.

El imaginario imperante (y que se reproduce en estas dos decoraciones de las fiestas de
Gràcia) muestra a los pueblos indígenas como extintos. Como si fueran mujeres y hombres
del pasado, primitivos ajenos a la humanidad y conectados con la naturaleza (romantizados
y admirados por su "buen salvajismo"); las fotografías de principio de siglo que lucen en la
plaza dan muestra de ello: rostros morenos y nobles, de mirada fija. Paradojas de la
historia: justamente los rostros de aquellos trabajadores migrantes que el colonialismo
impuso a los pueblos colonizados: servidumbre y explotación. No son casualidades, es la
historia colonial.

Lo sabemos porque muchas de nosotras, migrantes de países que fueron colonizados por
España, llevamos en nuestros cuerpos esos rasgos indígenas. Nuestro color de piel y
nuestros rasgos nunca pasarán desapercibidos para el buen degustador de taxonomía
racial. Y nos recuerdan constantemente que somos "indias" e indígenas, negras, moras…
Para muchas de nosotras ser asociadas a "lo indígena" no viene por remotos ancestros de
hace siglos. Nuestras abuelas, madres y padres llevan en sus cuerpos, en su historia y
cultura, aquella indigeneidad, aquella construcción colonial de siglos que inferioriza a
millones de personas y a miles de pueblos. Y no es historia pasada. Es historia presente y
más viva que nunca. Es una historia racista y colonial incrustada en las estructuras sociales.
Es la historia de la modernidad europea, del capitalismo europeo, de su poder y
supremacía.

Quizás se debería, además de leer historia (de un pasado colonial), escuchar las voces de
los movimientos políticos indígenas y de las luchas sociales indígenas con fuertes críticas al
colonialismo. Luchas que han estado desde siempre y seguirán estando. Se debería
saber que una "reserva indígena" de papel maché sin voces indígenas recibiría el repudio y
crítica de muchas organizaciones antirracistas de los pueblos a los que pretende
homenajear. Damos por hecho, que a pesar de lo expuesto, los muñecos de cartón con
plumas de la Reserva del Nord, les seguirán pareciendo inocentes, divertidos y
entrañables. Sabemos que no se va a cambiar una mentalidad colonial fuertemente
enraizada con 4 páginas. Sin embargo, era menester exponer nuestras posiciones.
Cada día nos organizamos para reivindicar nuestras acciones en vez de confrontarnos
desde el enfado al racismo. Nuestra prioridad es que cese la violencia física y simbólica
sobre las personas migradas y racializadas y que nuestras formas de vida no sean
condenadas ni criminalizadas. Sabemos que una respuesta violenta solo empeora el
panorama, que las consecuencias son peores para las compañeras migradas que se
encuentran en mayor grado de vulnerabilidad, y que rápidamente criminalizarán a la
población migrante en general. Por eso habíamos decidido actuar conjuntamente, hablar
con nuestras herramientas y hacer un comunicado. Sin embargo, no podemos hacernos
cargo de las respuestas espontáneas de la gente que pasaba el jueves por la Nueva
Usurpada y por la plaza. Entendemos que un decorado representando de forma
tergiversada y nada consciente a pueblos que NO están extintos, puede provocar rabia a
muchas personas que también llevan mucho tiempo trabajando por una cultura antirracista.
No nos extraña que con el panorama de violencia racista de esta ciudad, haya personas y
colectivos que se sientan aludidos e indignados. Queremos responsabilizar políticamente a
este tipo de decorados, imaginarios y teatrillos; y sabemos que la violencia que brota de la
rabia debe ser organizada.

Cada dia migrantes son perseguidos y violentados físicamente pero seguirán siendo
retratados cómo salvajes y violentos. Aunque sea otra la mano que violenta primero. La
versión de los hechos tendrá siempre lecturas raciales.

A pesar de lo que digan los vecinos y lo que digan los medios, en la Nueva Usurpada
seguiremos construyendo y estando orgullosas del trabajo que hemos estado realizando
estos años en el barrio. Trabajo al que casi ningún vecino de la plaza ha mostrado interés
en conocer, y por supuesto, ningún medio comunicación. Seguiremos buscando alternativas
a la presión inmobiliaria reivindicando el derecho a una vivienda digna, buscando medios
frente a un sistema que nos ''ilegaliza'', y creando un espacio de compartir para la
comunidad migrante de la ciudad. No bajaremos la cabeza ante ninguna acusación, no
dejaremos pasar por alto ningún tipo de expresión racista hecha desde ''la buena intención''
ni permitiremos que os escudeis desde la victimización.

Asamblea del espacio social Nueva Usurpada

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