Comunicado Colectivo de Presos Políticos de las FARC-EP Columna Domingo Biohó por grupo bifurcacion

ASESINADO PRIMER GUERRILLERO INDULTADO DENTRO DEL NUEVO GENOCIDIO EN MARCHA QUE YA SUMA
CIENTOS DE LÍDERES Y LIDEREZAS DEL MOVIMIENTO SOCIAL ACRIBILLADOS. —- Comenzó el conteo
de la muerte: fue asesinado el primer guerrillero indultado ante la indiferencia cómplice
del Premio Nobel de Paz, de las Ramas del Estado y de los Grandes Medios que
sistemáticamente invisibilizan la expansión paramilitar y sus crímenes en Colombia,
mientras hacen escándalo tergiversando la realidad venezolana. —- El día 16 de abril de
2017 a las 08:00 de la noche fue asesinado en su casa con tres impactos de bala el
camarada Luis Alberto Ortiz Cabezas, Pepe, prisionero político de las FARC-EP en la cárcel
de Vista Hermosa, Cali; quien había recibido el beneficio del Indulto y recobró su
libertad quince días atrás; los hechos ocurrieron en la vereda La Guayacana, corregimiento
de Llorente, en el municipio de Tumaco, Nariño.

La violencia política e institucional, la guerra sucia y el terrorismo de Estado han sido
instaurados como instrumentos para el ejercicio, sostenimiento y defensa del Poder
Político y del Status Quo por la clase gobernante colombiana, desde los primeros tiempos
de la República. Y ha sido en respuesta a los crímenes del Establecimiento que
cíclicamente los humildes han respondido desde la Rebelión como legitimo derecho a la
defensa de los pueblos. Nunca el alzamiento armado fue algo distinto al ejercicio del
derecho a la defensa propia colectiva.

El vil asesinato del Mariscal Sucre en Berruecos y el atentado contra el Libertador
Bolívar en la noche septembrina, son apenas dos momentos iconográficos en la sórdida
historia de crímenes de la oligarquía santanderista, que en el día luce toga y birrete
para enarbolar el imperio de la Ley y del Derecho en el que dice depositar su fe, mientras
en la noche -cubierta con brazalete y capuchas-, comete sus crímenes contra el pueblo y
sus contradictores, demostrando que sólo se fía real y únicamente del terror que le
permite violar sus propiar normas.

Nunca la paz, la justicia social, la democracia profunda, ni los valores humanistas,
ilustrados y liberales han estado en la estructura ética y moral de la clase gobernante,
que privilegió las armas e hizo de la guerra su principal instrumento de dominación y
explotación de las mayorías patrias. Así lo demuestra la recurrencia del uso de la guerra
para dirimir los conflictos que debieran ser resueltos desde el ejercicio de la razón.
Guerras civiles, guerras contrainsurgentes, ejércitos de pájaros, chulavitas, masetos y
paramilitares son para la clase gobernante el verdadero soporte de su hipócrita y faláz
culto a las leyes.

Esto lo ratifica su recurrente uso del asesinato de los insurgentes y la traición a la
palabra empeñada, tras los diferentes acuerdos de paz firmados a los largo de la triste
historia colombiana, que siempre han dejado a la sombra del remedo de democracia de las
instituciones públicas, un relato de victimizaciones y aberrantes crímenes contra aquellos
que cesando el alzamiento, creyeron que era posible el imperio de la palabra y de la ley,
tan manoseadas por sus verdugos.

Baste recordar a Rafael Uribe Uribe, a Guadalupe Salcedo, a Jacobo Prías Alape o más
recientemente a Carlos Pizarro. Esto sin mencionar la lista casi interminable de
dirigentes de izquierda, de oposición, sindicales, agrarios, estudiantiles, de los
movimientos sociales, intelectuales, defensores de derechos humanos, indígenas,
afrodescendientes y de mujeres, entre muchas y muchos otros que como Jaime Pardo Leal,
Jaramillo o Antequera cayeron bajo el fuego aleve de las “fuerzas oscuras” que ocultan sus
sombrías conciencias tras las luces del Jet Set, tras los flash’s de su farándula y sus
cócteles, tras los laureles de su “prosperidad” económica y de su “ascenso” político.

No es nuestro camarada “Pepe” el primero en morir dentro de este nuevo genocidio en
progreso que ya cuenta en sus haberes con varios cientos de liderezas y líderes populares
asesinados, desaparecidos, desplazados, exiliados, objeto de atentados, amenazados;
tampoco es el primero en morir perteneciendo a las filas de un ejército insurgente que se
alzó durante 52 años contra la violencia oficial y contra la intervención militar
imperialista de EE.UU. Ni siquiera es el primer guerrillero en morir durante el cese al
fuego, pues aun esta viva en nuestra memoria la risa fraternal del camarada Joaco, quien
salió libre de la cárcel La Tramacua y cayó asesinado por el Ejército en una franca
violación del cese al fuego bilateral, cuando se desplazaba hacia la zona veredal de
concentración en cumplimiento de los compromisos asumidos y respetados por las FARC-EP en
el marco de los Acuerdos de Paz.

Pero definitivamente, el camarada Luis Alberto si es el primero de los presos políticos
que, habiendo recuperado la libertad gracias a la figura del indulto, cae asesinado sin
que exista hasta el momento ningún pronunciamiento público del gobierno Santos, sin que se
escuche el repudio de los sectores políticos que viven defenestrando contra los Acuerdos,
ni de la opinión pública, sin cubrimiento de los grandes medios que con demagogias
doblemoralistas atacan la paz e insitan a la guerra.

Quisiéramos pensar que “Pepe” no será recordado, como aún recordamos con dolor al gran
dirigente Leonardo Posada, primera víctima del genocidio de la Unión Patriótica. Es decir,
como la primera persona martirizada dentro de un posible inicio de asesinatos sistemáticos
contra los presos políticos que vayamos recobrando la libertad, y contra los guerrilleros
y guerrilleras en proceso de reincorporación a la vida civil y a la acción político legal
y democrática.

Pero las evidencias históricas y la contundente verdad de a puño del presente, no dan
espacio para credulidades, para la confianza y el optimismo. Seguimos firmes en la
decisión de construir la paz con justicia social y la democracia popular por nuestra
firmeza política e ideológica, nuestra lealtad con el pueblo y la clase trabajadora, por
nuestro indoblegable respeto a la palabra empeñada. Pero sabemos y advertimos a la
comunidad nacional e internacional que si no cerramos filas en defensa de los Acuerdos de
La Habana y exigimos con contundencia el respeto y el cumplimiento de lo firmado por parte
de esta clase gobernante, se ahogara dentro del corto y mediano plazo la posibilidad más
tangible de construir una paz espable y duradera.

Colectivo de Presos Políticos de las FARC-EP

Columna Domingo Biohó

Patio 4 La Picota.

https://grupobifurcacion.wordpress.com/2017/04/20/comunicado-colectivo-de-presos-politicos-de-las-farc-ep-columna-domingo-bioho/

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